Apariencias


Whitman y Beckett en la era 2.0

Posted in De todo un poco por La Ta en 12 mayo 2009

Leo con estupor y cierta sonrisa la siguiente noticia:

“Un estudiante Irlandés engaña a los medios mundiales”

Al parecer el estudiante publicó una cita falsa en Wikipedia sobre el fallecido músico Maurice Jarre. El estudiante en cuestión la publicó sin mencionar la fuente, cosa no permitida en Wikipedia, que normalmente añade una serie de avisos a aquellas informaciones que no citan sus fuentes o que no tienen forma de ser verificadas. Los administradores de Wikipedia eliminaron la cita un par de veces, pero el hábil estudiante consiguió de nuevo publicarla.

Su intención, tal y como explica a lo largo del artículo, fue ver la rapidez con la que cualquier información circula a nivel global. Esta noticia no quedaría más que en una anécdota si no fuera por el hecho de que los principales medios de comunicación internacionales, entre ellos el prestigioso “The Guardian ” copiaron y pegaron en sus artículos sobre el fallecido compositor, la mencionada cita. A ellos se sumaron numerosos bloggers y medios de medio mundo.

Esta simple “chiquillada” ha levantado de nuevo una vieja polémica, la falta de credibilidad de las fuentes periodísticas y lo que es aún más grave la falta de verificación de las noticias.

Una de las cosas que a lo largo de la carrera de periodismo oyes repetir como si de un mantra se tratase es la verificación de las fuentes, el tener al menos tres fuentes para poder contrastarlas, el estar atento a mencionar tus fuentes en los artículos. El contraste de las fuentes es la esencia misma del periodismo, que ayuda a no caer en la información monopolística.

Las fuentes pueden arruinar o enriquecer una noticia pero sobre todo pueden darle credibilidad a la misma y al contrastarlas se está más cerca de la verdad, aunque muchas veces ni así se llegue al fondo de la cuestión, al menos se estará un paso más cerca de la verdad.

Todo periodista que se precie sabe esto y ,la profesionalidad así lo exige. Ahora bien son pocos los que llegan a hacerlo.

La realidad como siempre supera la ficción y no hay más que trasladarse a un medio cualquiera en el que la primera cosa que se hace es abrir el Google, el Yahoo y tomar el café. Después se hace una reunión en la que si no hay temas se toman algunos prestados de la red y se les da un toque más local, nacional, cultural, para ajustarlo así al público del medio en cuestión.

Google se ha convertido en la fuente periodística universal seguida de los blogs, wikis, twitters y demás familia 2.0.Para que molestarse en buscar expertos, en llamar por teléfono cuando con un simple click tenemos un articulo listo.

La culpa es de los periodistas, de los medios, de la globalización, la culpa la tienen todos un poco. La globalización trae una cantidad de información difícil de digerir y parcelar.Este flujo incontrolable llega a las redacciones que tienen que publicar antes de la siguiente avalancha.

Hoy en día la caducidad de las noticias es más veloz que la creación de las mismas. Si antes caducaban en días ahora son horas. Este frenesí informativo fuerza a los redactores a producir “artículos MC.Donalds” en serie, lo cual implica que prima más el reloj que la verificación de fuentes. El tiempo es oro y no hay que perder un minuto. Si perdemos el tiempo, puede se nos adelanta el competidor y nuestras noticias serán agua pasada, no interesarán y todo el trabajo de miles de personas se verá afectado, los dueños de los medios no estarán contentos y despedirán a aquellos incapaces de generar noticias al minuto.

La principal consecuencia de este ritmo y de esta cadena de acontecimientos es que no se verifican las informaciones debido a la falta de tiempo,el periodista no tiene mucho tiempo disponible para dedicarle a una sola noticia ya que tienen otras 20 esperando, así que no puede verificar todas y cada una de las fuentes que apoyarían las noticias con lo cual acudimos a la red que nos echa una mano.

El mayor problema que esto genera no es el riesgo de copiar algo que no esté verificado, ya que los medios actuales no necesitan disculparse ante los lectores o rectificar porque en cuestión de horas este hecho será agua pasada, nadie lo recordará, como nadie recordará sus fuentes o sus noticias y seguirán todopoderosos ellos dictando los destinos de la sociedad, de la política y hasta del deporte.

El mayor problema es la calidad. Y aquí está el meollo del asunto, se ofrece cantidad y no calidad. Si observamos cualquier medio, veremos que se dan muchas noticias sin apenas contenido, si contexto. El público recibe no sólo noticias sin verificar sino también noticias descontextualizadas, o “cápsulas” una porción de información del tamaño justo para poder leerse, oírse , verse en menos de un minuto, que es engullida por los destinatarios de las mismas que quedan saciados aparentemente, pero sin ser capaces de recordar apenas nada.

Se asiste a la creación de la “información basura” que al igual que la “comida basura” llena mucho en el momento pero a las dos horas te sientes vacío.

La presión es mucha y la recompensa poca, el periodista no va a añadir horas extraordinarias a su maratoniana jornada laboral con lo cual la calidad de su trabajo se ve también afectada.

Como el click funciona y nadie pide responsabilidades sobre lo publicado o la forma en la que se ha obtenido la informacion, la práctica se sistematiza transformándose en un método de trabajo, que a su vez se globaliza y todos felices porque, unos estamos informando y otros informados.

Así es la realidad y nosotros se la contamos como nos da la gana.

PD
La sonrisa que este artículo me ha robado, viene dada por un recuerdo de facultad.En una asignatura importante durante mi último año de carrera tenía una profesora que no sabía nada sobre la misma y con el fin de imponer su autoridad en clase sistemáticamente impedía que tuviéramos opiniones propias, y todo debía ser citado de algún autor. Un día hice una apuesta con unos colegas de clase a que conseguía en el examen colar alguna de mis propias opiniones enmascarándola como un citado de un autor conocido.

Aprovechando la ignorancia de mi profesora diseñé cuidadosamente mi plan, pasé toda una tarde tratando de inventar un nombre de autor lo suficientemente desconocido para no ser descubierto y lo suficientemente biensonante para pasar por un autor verídico. Eché mano de la literatura y bauticé a mis autores con el nombre de Whitman ( de Walt Whitman) y Beckett ( Por Samuel Beckett).En el examen desarrollé mi punto de vista añadiendo al final ( tal y como mencionan Whitman y Beckett en su estudio periodístico).

Saqué un 10.Todos reímos la hazaña y al estupidez de la profesora. Al mes, mi compañero de piso (periodista con el que compartía apartamento) me preguntó:

-¿Sabes que hemos dado hoy en clase.?
-Ni idea, respondí.
-Una teoría muy curiosa de unos tal Whitman y Beckett.
Nos miramos y comenzamos a reir.

Creo que todos hemos intentamos alguna vez en nuestra vida ( en mi caso a diario) sacudir al sistema, ponerlo a prueba, y en cada intentona obtenemos, el sistema roba el resultado, se lo apropia y lo extiende más allá sin verificar su origen o su veracidad haciéndolo pasar por propio.

Whitman y Beckett.

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Una respuesta to 'Whitman y Beckett en la era 2.0'

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  1. diamante said,

    Muy bueno lo de sacudir el sistema, tienes razón que todos en algún momento hemos citado a personajes conocidos con teorías imposibles y siempre hemos encontrado a quien colárselo, lo peor es que cada vez funciona más a menudo y sin proponerse nada “por sistema”.


Los comentarios están cerrados.


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