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Daños Colaterales I- El contexto

Posted in Locuras guerreras por La Ta en 13 diciembre 2009
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El reciente asesinato de 13 militares americanos de la base de Fort Hood en Noviembre, perpetrado por el psiquiatra y mayor del ejercito Nidal Malik Hasan ha dado lugar a una serie de artículos de prensa que denuncian tanto los efectos sociales del síndrome de estrés post-traumático como el elevado número de suicidios en la armada americana desde el inicio de las guerras de Afganistán e Irak.

En Europa han aparecido recientemente, artículos analizando las consecuencias que tiene para sus soldados las operaciones que se están llevando a cabo en los dos conflictos actuales. En España por ejemplo ponían en primera fila el testimonios de los soldados que regresan y las consecuencias que para ellos tiene así como sus impresione sobre su papel en el conflicto.

Los artículos aparecidos tanto en periódicos norteamericanos como europeos denuncian no sólo las consecuencias que estos hechos tienen para las familias y para la sociedad americana en general sino también para los propios soldados debido a la falta de asistencia médica adecuada y sobre todo psicológica.

Pero sin duda alguna, el tema clave, que denuncian estos artículos es la falta de información, de datos públicos en este sentido y el empeño del ejército americano en silenciar tanto los suicidios como las deficiencias en los programas sanitarios de atención para el síndrome de estrés post traumático.

Desde el 2001 casi millón y medio de soldados americanos ha sido enviados a misiones en Irak y en Afganistán. Según un análisis del Centro de Vigilancia de Salud de las Fuerzas Armadas reproducido por el diario The Denver Post. Más de “43.000 miembros del servicio –dos tercios pertenecientes al ejército o a su reserva– fueron clasificados como ‘no desplegables’ por razones médicas tres meses antes de ser despachados a Iraq”,

En Abril del 2008 a encargo del Departamento de Defensa la Rand Corporation publicó un informe (http://veterans.rand.org.) relacionado con las afecciones psicológicas de los soldados y los problemas del sistema sanitario en su pronta detección el que se afirma que:

“Casi 20 por ciento de los miembros del servicio militar que regresaron de Iraq y Afganistán –300.000 en total– reportan síntomas de estrés post-traumático o depresión severa, y otros otros 320.000 padecen lesiones cerebrales, a menudo causadas por bombas colocadas al borde del camino pero apenas poco más de la mitad han recibido tratamiento.

Los veteranos heridos deben esperar entre seis meses y dos años, en promedio, para saber si les corresponde una asignación por discapacidad. A muchos de los que solicitan la asistencia médica se les niega. http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=91029

Lo que más llama la atención de este informe es el punto de vista económico con el que se presentan los resultados. A lo largo del informe se habla de los beneficios económicos en los presupuestos de defensa, del ahorro de costes del sistema sanitario que supondría un tratamiento preventivo y eficaz tanto del síndrome de estrés post traumático como de las lesiones cerebrales fruto de las operaciones. Lo más sorprendente es que todas las conclusiones y recomendaciones del informe se hacen en términos presupuestarios y en ningún momento se humaniza la situación, ni se considera que lo que está en juego no es sólo la reducción de costes sino la vida de personas.

El informe pasa por alto el factor humano, y sus repercusiones sociales y familiares, convierte la afección en un problema logístico y a los soldados en máquinas que han de reparase no para asegurar una estabilidad psicológica sino para ahorrarse los miles de millones que al año se destinan para tratar a los soldados y veteranos de guerra.

Olvidar como tratamiento

El considerar soldados como máquinas defectuosas que una vez cambiada una de las piezas puedan volver a prestar sus servicios sería el ideal de cualquier ejército. El problema viene cuando una de las piezas a cambiar no es un brazo o una pierna sino una afección psicológica como el síndrome de estrés postraumático si bien puede que la solución esté ya siendo aplicada. En septiembre del 2007 se promulgó la Ley de Psicología Kevlar (http://www.washingtonwatch.com/bills/show/110_HR_3256.html) por la cual la Secretaría de Defensa estadounidense puede aplicar “medidas, procedimientos y prácticas preventivas y de intervención temprana” para proteger a los soldados contra “psicopatologías relacionadas con el estrés”.Una de esos procedimientos es la medicación con una sustancia denominada Propanolol (http://www.scienceinafrica.co.za/2008/february/propranolol.htm, http://health.dailynewscentral.com/content/view/1397/63), que podría denominarse como píldora del olvido ya que atenúa o elimina de la memoria los horrores vistos y cometidos”.La pastilla fue creada en los años cincuenta como medicamento para pacientes cardiacos pero esta nueva propiedad descubierta soluciona dos problemas: el de lo costes y el de las conciencia.

Por un lado es un tratamiento más barato y sencillo que reduciría los costes, asimismo el hecho de que el soldado olvide le hace de nuevo apto para poder regresar al frente cuantas veces sea necesario y elimina las dificultades de reintegración social y familiar que suponen uno de los mayores problemas de los veteranos con estrés postraumático ( según diversos estudios al menos 350.000 veteranos viven en la calle y al menos un quinto de los dos millones de población carcelaria americana son veteranos de guerra)

Suicidio, el gran tabú

Desde hace cuatro años el número de suicidios en las filas del ejército estadounidense va en aumento. El año pasado se superó el número de suicidios registrado en la guerra de Vietnam y a lo largo del 2009 se han contabilizado unos 177 suicidios. Según los datos recabados por el ejército los soldados entre 18 y 24 años que son enviados a su primera misión tienen tendencia a suicidarse en los primeros seis meses.

Alarmados por las estadísticas y sobre todo por la cobertura mediática y la presión de las familias y asociaciones de veteranos, en marzo el ejército norteamericano creó un grupo de trabajo para Prevención del Suicidio encargado de buscar causas comunes mediante el estudio de las edades, datos demográficos y el historial de operaciones de los soldados con el fin de elaborar un programa preventivo entre los soldados.

Alrededor de la mitad de los soldados que se suicidaron el año pasado solicitó con anterioridad asistencia psicológica.

Las estadísticas oficiales indican que el número de suicidios en las fuerzas armadas estadounidenses viene aumentando rápidamente desde hace cuatro años. En el 2008, se suicidaron 128 soldados, con lo que se superó el número récord en la guerra de Vietnam. En lo que va de 2009, ya hubo 177 suicidios Eso no es todo: 3 de cada 10 soldados que han servido en Irak o en Afganistán durante por lo menos dos períodos de 15 meses tienen problemas mentales graves. http://otrosmovil.clarin.com/diario/2009/11/15/elmundo/i-02041368.htm

En Marzo el ejército norteamericano creo las un grupo de trabajo para Prevención del Suicidio (www.defense.gov/news/newsarticle.aspx?id=53378)encargado de buscar causas comunes mediante el estudio de las edades, datos demográficos, análisis de sangre, estudios genéticos y neurobiológicos el historial de operaciones de los soldados cuyo objetivo final será la creación de una campaña preventiva entre los soldados.

En este estudio que durará cinco años se han invertido alrededor de 35 millones de euros y parece estar más enfocado en la búsqueda de las causas genéticas que predisponen al suicido que de los factores ambientales y de estrés que afectan. Según declaraciones efectuadas al Washington Post por el director del estudio Robert K. Heinseen Vemos el suicidio como la culminación de una larga cadena de hechos” www.ciberjure.com.pe/index2.php?option=com_content&do_pdf

Según varios psiquiatras existen muchas factores de estrés que pueden ser causas de suicido en las zonas de conflicto entre ellas los largos periodos en el frente lejos del hogar (15 meses), los horrores del combate, el acceso a armas de fuego y la ruptura de relaciones sentimentales, el abuso de drogas. Según el folleto que forma parte de la campaña de prevención el suicidio se considera la cuarta causa de muerte entre los soldados activos en Afganistán e Irak.

Parte de la campaña se dedicará a concienciar a los miembros del ejército en perder el miedo a pedir ayuda, ya que el solicitar asistencia psicológica al parecer es un tema delicado dentro de las fuerzas militares, ya que en muchas ocasiones los soldados temen ver truncadas sus posibilidades de ascenso o de servicio activo debido a que queda registrado en su expediente.

Existe una ley tácita a este respecto entre los soldados que impide en muchas ocasiones detectar el problema antes de que el suicidio se produzca. Por otro lado en muchas ocasiones el propio sistema administrativo del ejército dificulta el seguimiento o tratamiento de las personas que han solicitado ayuda .La legislación actual no permite que el servicio militar activo comunique los antecedentes psiquiátricos de quienes pasan a la reserva, con lo que los superiores no son alertados de los problemas anteriores.

A pesar de la campaña el número de suicidios ha aumentado en este último mes, las asociaciones de veteranos y familiares de las victimas siguen llamando la atención de las autoridades y de la sociedad para retirar a las tropas de ambos frentes y poner fin a los suicidios, mientras los muertos siguen siendo sólo números en una estadística.

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